Teatro La Liebre estrena unipersonal crudo y profundamente político: “La Carne La Mosca La Polilla” en el Centro Cultural CEINA
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Por: Sofía Oksenberg
Santiago, marzo 2026 – Luego de exitosas producciones que fueron parte del Festival Internacional Santiago a Mil; Lo oscuro se esconde debajo de la alfombra (2022) y Hombres- Daga (2024), Teatro La Liebre se suma a la programación del Centro Cultural Ceina con La Carne La Mosca La Polilla, un monólogo que habla sobre la decadencia de una actriz que termina trabajando en una carnicería del Matadero Franklin. El unipersonal se inscribe en la línea de teatro joven recomendada por el Comité de Programación CEINA 2025, destacando por su riesgo formal, potencia política y por el trabajo de una nueva generación de creadores.

La obra tendrá cuatro funciones seguidas del 12 al 15 de marzo con horario diferenciado; de jueves a sábado a las 20:00 y domingo a las 19:00H en el Centro Cultural CEINA con la destacada actuación de Alexandra Von Hummel, actriz de la distinguida compañía Teatro La María. La puesta en escena propone una investigación escénica donde lo humano y lo animal se confunden, una obra que indaga en el fracaso, la precarización del cuerpo y la pérdida de identidad en el capitalismo tardío. A partir del texto de Ignacio Peralta, el relato sigue la decadencia de una actriz que, tras un paso fugaz por la televisión, termina trabajando en una carnicería del Matadero Franklin. Allí, entre cámaras frigoríficas y restos orgánicos, el cuerpo deja de pertenecerle para convertirse en mercancía y residuo.
La obra propone una mirada del fracaso como algo transversal, casi estructural. En esa misma línea, la intérprete, Alexandra Von Hummel, agrega que “el fracaso es algo que nos cruza a todos. Todos hemos sentido que hemos fracasado en algo, ya sea en cosas que a ojos de otros son mínimas o que para nosotros se sienten enormes, siempre es subjetivo y pareciera que nos da vergüenza admitir algo tan humano, porque básicamente no queremos mostrarnos frágiles o vulnerables”.

Desde una creación transdisciplinar, Teatro La Liebre construye una atmósfera opresiva y sensorial donde conviven teatro, lenguaje cinematográfico, sonido envolvente y audiovisual en vivo. El montaje se convierte en una especie de espacio liminal donde la mosca —interlocutora invisible— y la sombra de un crimen, funcionan como detonantes de una verdad largamente postergada, empujando a la protagonista hacia un colapso irreversible.
Matías González, co director de la puesta, reflexiona en torno a una pregunta que es el punto de origen del conflicto: “¿qué pasa cuando el trabajo, que supuestamente organiza la identidad y el deseo, se transforma en un espacio de humillación o sobrevivencia? Cuando el relato del éxito se cae, lo que aparece no es solo frustración, es alienación. Y esa experiencia no pertenece a una generación específica; es algo así como la tragedia de la época”.
Teatro La Liebre siempre se ha interesado en hablar del fracaso como parte constitutiva de la existencia y su relación directa con el trabajo y con el deseo de pertenecer a algo que le dé sentido a la vida. En ese sentido, Ángela Urrutia, líder de la compañía y co directora de la puesta, comenta que “no entendemos el fracaso sólo como un resultado negativo, sino como una experiencia estructural en la forma en que habitamos el mundo…Me interesa pensar el cuerpo no solo como algo biológico, sino como algo que se transa, que se mide según su rendimiento y su utilidad….La fragilidad del éxito, esa inestabilidad que demuestra que dentro del mismo sistema nadie tiene su lugar completamente asegurado”.





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